miércoles 21 de febrero de 2007

Vivir...solo eso


Vivo en una urbanización de elche, plagada de ingleses que no hablan español. Cuando tienen que ir al médico, siempre lo hacen con un traductor, y hou me ha tocado a mí, ya que mi jefa que es quien normalmente le acompaña, no está. No conocía a mi cliente en persona, aunque sí he hablado varias veces por teléfono con él, y sabía que tiene un cancer de pulmón.


Frank traía una sonrisa dibujada en su rostro. Tras algunas sesiones de quimio, se encontraba mucho mejor, a pesar de un dolor intenso que sintió la semana pasada. Estaba convencido de que en su tac, el tumor mostraría que había encogido. Se sentía mejor que hace unos meses, y iba a una consulta rutinaria para control.


En la sala de espera, yo pensaba en mi difícil situación, en mi posible traslado por obligación a andalucía, en mi soledad, en mi economía....en mi hija. Daba vueltas y vueltas tal y como llevo haciendo desde hace meses por la confusión que me ha tomado por asalto y me ha dejado petrificada, e incapaz de tomar decisiones.


La oncóloga interrumpió mis pensamientos: -"Frank", dijo con voz firme. Y entramos a la consulta.


Frank explicó lo bien que se sentía, y que pensaba que había habido una enorme mejoría en su situación.


Cual ha sido nuestra sorpresa, cuando la oncóloga le ha dicho:


Frank, lejos de haber mejorado, has empeorado. El tumor ha derramado líquido en la pleura porque ha crecido, y tenemos que empezar ahora mismo, hoy, ya, con la quimioterapia otra vez.

Y tras recetarle pastillas de morfina y darle un volante para analítica y otro para quimio, nos ha despedido con gesto triste.


Frank se muere. Irremediablemente, se muere.


Y yo me preocupo por tenerme que trasladar a andalucía...sin un cancer, y con 38 años, me preocupo por un puto traslado....


Niñas, HAY QUE VIVIR EL DIA, hay que dejar de buscar la felicidad en sueños que nunca se van a cumplir, hay que mirar hacia adelante, y sonreir, y respirar, pensando que somos unos privilegiados solo por el hecho de tener salud.


Doy gracias, no al dios de las religiones, en el que no creo, si no a la vida, a la oportunidad de estar aquí, viva, sana, joven.


Y...gracias también por haber conocido a Frank.